El Macho Alfa en la paternidad

La evolución humana alcanza a toda la especie, tarde o temprano. La segunda mitad del siglo XX estuvo dirigida a la mujer, y así como hemos venido aprendiendo de ciertas actividades pertenecientes al varón, ahora toca a él la incursión a un mundo conocido desde la periferia. El macho alfa se ha comprometido a participar activa y presencialmente en una de las actividades destinadas a lo femenino: acompañar de la mano los primeros años de vida a su hijo/a…

Hasta hace pocos años, el macho alfa además de proveer el sustento a la familia, parecía que solo estaba destinado a equilibrar con cierta rudeza, la sensibilidad de la madre. Por fortuna y para bien de los pequeños/as del siglo XXI, reciben de su padre además del amor, el modelo a seguir para lograr lo que desee desde una competencia persistente, y con valentía superar los obstáculos de la vida, usando a favor los temores que surjan en el camino. La objetividad del macho alfa, orienta a su hijo/a a definir con claridad los objetivos para llegar a la meta deseada; la fortaleza en sí mismo del macho alfa, traza un camino de seguridad y confianza que su hijo/a capitalizará a lo largo de su vida. La ambición del macho alfa, muestra al pequeño/a el impulso para buscar nuevos desafíos. El liderazgo natural del macho alfa, le muestra la ruta a seguir para guiar a otros con respeto y tolerancia. Proteger con fortaleza la vulnerabilidad de quien lo necesita frente a una situación peligrosa, es también una cualidad del macho alfa. Y qué decir de la pasión por resolver problemas, su ingenio, creatividad, carisma… En fin, por todo esto,

 

UN RECONOCIMIENTO ESPECIAL A LOS PADRES DEL SIGLO XXI

Marisol Escamilla
Psicóloga

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