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Empleo de la toxina botulínica en el niño con parálisis cerebral

Cuando escuchamos la palabra “Botox”, se nos viene inmediatamente a la cabeza la imagen de una mujer aplicándose tratamientos cosméticos, y efectivamente, el uso más común de la toxina botulínica tipo A es para el tratamiento de las líneas hipercinéticas faciales o también llamadas “arrugas”. Botox no es sino una de las marcas comerciales que incluyen a la toxina botulínica como elemento activo, en México también existen otras marcas como lo son Xeomeen y Dysport que se emplean para los mismos fines que el Botox salvo en algunas excepciones.

 

La Toxina Botulínica tipo A es la toxina que produce la bacteria Clostridium botulinum y tiene como principal efecto la relajación muscular al impedir que se transmitan los impulsos eléctricos del nervio hacia el músculo de manera irreversible, teniendo un efecto aproximado de 4 a 6 meses; se aplica mediante inyecciones directamente al músculo que deseamos relajar y se trata de un procedimiento relativamente sencillo y rápido en manos con experiencia. En mi práctica diaria, suelo inyectar el medicamento localizando los músculos mediante ultrasonografía con el fin de orientar la aguja de manera precisa en el músculo deseado y de un modo seguro evitar tocar con la aguja alguna estructura importante.

 

En la población pediátrica el principal uso de la toxina botulínica es en la parálisis cerebral, trastorno neurológico derivado de una lesión cerebral permanente y que ocasiona un fenómeno neurológico llamado espasticidad, definida como el incremento del tono muscular ante el estiramiento pasivo y que es dependiente de la velocidad del estiramiento. Los niños que presentan espasticidad suelen tener de manera consecuente alteraciones del movimiento, modificaciones no deseables de la postura, dolor, debilidad y atrofia muscular.

 

Hasta el momento no existe ninguna intervención tan efectiva en el manejo de la espasticidad como lo es la inyección de toxina botulínica en los músculos espásticos. Después de cada aplicación los objetivos del tratamiento de rehabilitación se modifican teniendo principal énfasis en el manejo de las capacidades motoras del sitio intervenido para así aprovechar el efecto del medicamento biológico (4 a 6 meses).

 

Las expectativas del tratamiento no deben ir orientadas a la recuperación total del niño, a veces ni siquiera a una recuperación parcial. En mi experiencia, es común que aplique la toxina únicamente para poder colocar una órtesis (férula) de manera adecuada, para poder dar una mejor postura al niño o simplemente para que los padres puedan vestirlo o cambiarle el pañal con mayor facilidad; sin embargo en ocasiones los objetivos se convierten en un reto, sobre todo cuando se trata de mejorar aspectos motores que le brinden una mayor independencia al menor, tales como una mejor manera de caminar, mejorar el patrón de las prensiones manuales o tener una mejor postura al sentarse.

 

La toxina botulínica tiene –aunque de manera muy poco frecuente- efectos adversos y secundarios como podrían ser la debilidad, equimosis (moretón) en el sitio de aplicación, dolor posterior a la punción, incontinencia urinaria y alergias, siendo casi todas ellas reversibles, resolviéndose con el tiempo y que muy rara vez afectan las capacidades funcionales del niño. En general es un procedimiento seguro y con un muy bajo índice de complicaciones.

 

Por otro lado, es importante recalcar que la aplicación de toxina botulínica debe de ser SIEMPRE realizada por un médico con experiencia y que tenga la especialidad en Medicina de Rehabilitación o en Neurología Pediátrica, especialidades que cuentan con la mayor experiencia en este campo. Requiere, por supuesto, de una valoración e interrogatorio previo en la que estudiemos de manera detallada los objetivos de la aplicación del medicamento, las expectativas del médico y de los padres y trazar una ruta a seguir en la que contemplemos cómo va a ser la terapia después de la inyección involucrando de manera profunda al terapeuta físico, al terapeuta ocupacional y al ortesista con el fin de integrar de manera adecuada el tratamiento a seguir.

 

Existen otras aplicaciones de la toxina botulínica en los niños con parálisis cerebral, que aunque no cuentan con la indicación específica en la monografía del medicamento han tenido un valor importante en nuestra práctica diaria. Una de ellas es la infiltración de toxina botulínica en las glándulas salivales para disminuir la salivación en niños con sialorrea (salivación excesiva), la inyección en músculos distónicos y la infiltración del biológico en niños con bruxismo importante (rechinido de dientes).

 

 

Dr. Emmanuel Duvignau Dondé
Médico Cirujano Militar
Especialista en Medicina de Rehabilitación.
Alta Especialidad en Rehabilitación Pediátrica

Contacto:
Mail: dr.duvignau@gmail.com
Facebook: www.facebook.com/RehabilitacionEmmanuelDuvignau/

 

COMMENTS (2)

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    Gracias por contactar con nosotros. Lamentablemente desconocemos los recursos sanitarios disponibles en Venezuela, que especificamente valoren ninos con paralisis cerebral y tengan experiencia en el empleo de toxina bitulinica. Un saludo.

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